Pilar Dorado, en su área de investigación - R. C. M.

Investigadores de la Universidad de Córdoba: cómo obtener combustible partiendo solo de residuos

La catedrática Pilar Dorado lidera un equipo de 12 investigadores que trabajan con el biodiésel.

Hoy en día a nadie se le escapa que el futuro —y el presente— pasan por hacer un mundo más sostenible y menos contaminante. En este contexto habría que borrar la habitual fotografía de una ciudad coronada por esa enorme «boina» gris que es precisamente el resultado de un mal control de las emisiones. Por ello desde las universidades nacen grupos de investigación que persiguen objetivos como este. En la Universidad de Córdoba (UCO), la catedrática Pilar Dorado se encuentra al frente del grupo BioSAhE (Biocombustibles y Sistemas de Ahorro Energético). Su objetivo es el desarrollo de biocombustibles a partir de residuos. «Hemos visto que los desechos de los restaurantes o de la agricultura se pueden usar para alimentar a algunas levaduras que acumulan aceite en su interior», explica la profesora de la UCO, que matiza que lo que hacen es entrenar a esas levaduras «para que les gusten esos residuos, pues si no, ellas prefieren comer azúcar, como nosotros, porque a nadie le gusta comer desechos».

Fruto de ese proceso que explica la profesora Pilar Dorado «extraemos el aceite y lo transformamos en biodiésel». De ese modo, continúa, «nuestro biocombustible no necesita suelo agrícola y no compite por él con cultivos alimentarios». Añade que también usan esos residuos para producir bioplásticos y que han logrado obtener uno que tiene «especial interés en quirófanos». Por otro lado, este estudio también incluye la biomasa «para ser usada como combustible en calderas».

Pero, ¿en qué punto se encuentra este trabajo? «Ahora estamos viendo cómo responde el motor en cuanto a prestaciones, emisiones contaminantes y acústicas al usar estos biocombustibles». Conviene aclarar en este sentido que las partículas que emiten los motores diésel son especialmente peligrosas, particularmente las de menor tamaño, que parecen influir en procesos cancerígenos y alérgicos de la población. La catedrática afirma que «queremos hacer un estudio sobre qué cantidad, tamaño y número de partículas emiten nuestros biocombustibles microbianos, así como los combustibles que hay en el mercado y ver dónde está el límite aceptable para la salud».

 

 

Fuente: https://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/